Destronaron a los churros: la curiosa comida que les da pelea en las playas de la Costa Atlántica
El chipa se consolidó como el gran protagonista de este verano en las playas marplatenses, logrando destronar al tradicional churro y a los clásicos bizcochitos de grasa. Su éxito radica en ser una opción apta para celíacos y para quienes buscan alimentos menos procesados, presentándose en llamativas roscas doradas de gran tamaño. Los vendedores recorren la arena transportando las bandejas sobre sus cabezas al estilo Paraguayo, captando la atención de turistas que eligen este producto para acompañar sus tardes de mate.
Este snack ancestral de origen guaraní destaca por su logo rojo que garantiza la ausencia de trigo, avena, cebada y centeno, convirtiéndose en una alternativa segura y muy valorada para los celíacos. La preparación a base de fécula de mandioca y queso ofrece una textura única que generó una verdadera moda en toda la Costa Atlántica durante este 2026. La creciente demanda provocó la apertura de numerosos locales especializados en la ciudad, los cuales experimentan con nuevas variantes como los sándwiches elaborados con esta masa.
El sistema de venta ambulante permite que el producto llegue a zonas estratégicas desde Playa Morgan hasta la costanera de Punta Iglesia, adaptándose según las condiciones climáticas de cada jornada. Cada pieza tiene un peso aproximado de doscientos gramos y se comercializa con promociones que incentivan el consumo compartido entre familias y grupos de amigos. La frescura del horneado diario en establecimientos locales asegura que el alimento mantenga su sabor característico, factor determinante para superar en ventas a las facturas tradicionales.
Aunque existen debates sobre su denominación, lo cierto es que la presencia de esta comida en las playas es un reflejo de la integración cultural regional. La facilidad para transportarlo y su valor como producto natural lo posicionan como el preferido de un público que no resigna el placer mientras disfruta de sus vacaciones. La chipa dejó de ser una curiosidad del litoral para transformarse en un emblema indiscutido del verano bonaerense.

Redaccion
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