SALARIO UNIVERSAL

SALARIO UNIVERSAL
El Gobierno nacional ya se encuentra estudiando la posibilidad de otorgar un salario universal ante la crisis generada por la pandemia de coronavirus. La idea no es nueva, de hecho saltó al escenario político en la crisis de 2001, pero ahora el presidente Alberto Fernández dejó entrever la medida.
A través de una entrevista, Fernández aseguró que "sería bueno que nosotros garanticemos un ingreso universal a todos los argentinos. Me parece una salida válida, que en todo el mundo se está viendo y se está aplicando".
Según informa La Nación, el proyecto implica un replanteo del sistema de planes sociales hacia un esquema universal. Mientras el ministro Daniel Arroyo estudia las propuestas, una de las posibilidades es que el proyecto sea una adaptación temporal del Ingreso Federal de Emergencia (IFE).
En tanto, el Gobierno ya se contactó con el economista Claudio Lozano, uno de los autores de aquella propuesta cuando era el titular del Banco Nación en la gestión de Eduardo Duhalde.
El proyecto de Lozano consiste en eliminar las restricciones vigentes para los beneficiarios de ayudas sociales, al igual que con el IFE. Actualmente, esta ayuda sólo puede ser recibida por un integrante de la familia. Por otro lado, la "renta definitiva", equivalente a un salario mínimo, vital y móvil, alcanzaría "a todos aquellos que tengan entre 18 y 65 años y no sean asalariados formales".
A esto se le suma la Asignación Universal por Hijo, por lo que la medida podría llegar a alcanzar a unos 16 millones de argentinos.
También fue convocado el ex presidente Eduardo Duhalde, que ideó la Renta Básica Universal, que va más allá de un ingreso para desempleados. Duhalde propone con esta renta "garantizar a todos los integrantes de una comunidad un ingreso en efectivo mensual que asegure las mínimas condiciones de subsistencia, sin ningún tipo de condicionamiento o contraprestación".
En tanto, Arroyo asegura que "todo está bajo estudio. Estamos conversando con todos".
"Creo que sería bueno que nosotros garanticemos un ingreso universal a todos los argentinos. Me parece una salida válida, que en todo el mundo se está viendo y se está aplicando", dijo el presidente Alberto Fernández los primeros
El primer mandatario dio así el primer puntapié a una idea que tuvo origen en la Argentina en la crisis de 2001, pero nunca se terminó por llevar a cabo. Ahora vuelve a tomar vigencia ante la perspectiva de un país nuevamente jaqueado en lo económico y lo social, esta vez por el aislamiento obligatorio, que lleva ya 100 días y se prolongará, en principio, por 20 más.
PAPA FRANCISCO: SALARIO UNIVERSAL
En el Día de Pascua, mientras el mundo sigue experimentando la emergencia de la pandemia causada por el Covid-19 y crece la preocupación por las consecuencias que tendrá especialmente para los más pobres, el Papa Francisco envió un mensaje a los "hermanos y hermanas de los movimientos y organizaciones populares" con los que ha mantenido un diálogo desde el comienzo de su pontificado. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo.
"Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento", escribe Francisco en una carta.
Lo define "un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras". Dice que son "un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo".
Es cierto que el virus afecta a todos, sin diferencia de nacionalidad o de afiliaciones religiosas o sociales, pero, observa Francisco, son los pobres y los descartados los que pagan el precio más alto en estos días y que pagarán el precio más alto en el futuro. Y pensando en la dificultad que están teniendo para resistir en este momento, dice que tal vez ha llegado el momento de pensar en un salario universal para los excluidos.
El papa también señaló: “Espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad. Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir”.
“Tal vez sea tiempo de pensar – es la conclusión de Francisco – en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos”.
Quienes llevamos años haciendo esta propuesta, considerada utópica por muchos, vemos con gran satisfacción que cada día, en los más diversos rincones del planeta, más gente comparte la misma idea. Con variados matices, pero con la misma esencia. Quizás haya llegado el momento de que las cosas cambien.
FUENTE: La Nación y Regiones Bonaerenses.
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